Un paseo por León (sexta parte), La Catedral y sus vidrieras

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Un paseo por León (sexta parte), La Catedral y sus vidrieras es otro artículo de los que hemos publicado sobre nuestro amigo el viajero que nos enseña la historia de León.

Treinta y una ventanas grandes, setenta y cuatro ventanas de triforio, diez en la parte baja, tres grandes rosetones y otro buen número de ventanales distribuidos por la girola, capillas de la Virgen del Camino y de la Virgen del Dado, constituyen el incomparable conjunto vitral de la Pulchra Leonina.

Documentalmente se conoce la presencia de diversos maestros del vídrio que aquí trabajaron. Así, en el Siglo XIII, Fernand Arnol, Pedro Guillermo, Adam, Domingo, Juan, Johan Pérez (quien firma dos veces en la catedral como maestro de obra y como vidriero).

A este momento pertenecen la mayor parte de los grandes ventanales de la nave mayor del lado norte, el primer gran ventanal del lado derecho en el costado sur y el gran rosetón de poniente, aunque esté muy reformado en el sigo XIX por Rigal.

La Catedral y sus vidrieras, nuestro gran tesoro

Gran lapsus existe en la relación de vidrieros durante el siglo XIV, respecto a sus nombres: pero a esta época pertenecen las rosetas representando vicios, virtudes, personajes faenando, etc, de la parte baja de la nave central.

En el siglo XV aparecen los nombres de Juan de Arquer, probable autor de las vidrieras del presbiterio, y Alfonso Díez, a quien seguramente se deben los grandes ventanales del alado este en el crucero.

Especial mención cabe hacer de Maestre Nicolás Francés, que es este mismo siglo dibujó numerosos cartones para realizar sobre ellos vidrieras.

En el siglo XVI aparece Diego de Santillana, con la colaboración de Francisco de Somoza, siendo autor el primero del excelente conunto de vidriería de la capilla de la Virgen del Camino. Rodrigo de Herreros realizó , en las vidrieras de la capilla de la Viergen Blanca en la girola, el tema del Nacimiento por encargo de Diego de Valderas, en 1565.

Ha de tenerse en cuenta que los diversos avatares históricos padecidos por la catedral afectaron también a la vidrería. Fue necesario, por tanto, restaurarla y consolidarla en buena parte, e incluso realizar vidrieras de nueva fábrica.

Como son los temas de santos que aparecen en el triforio de la capilla mayor, obras de Marceliano Santamaría, quien con no muy buen gusto, por cierto, introduciendo este tema rompe la unidad temática del triforio que inicialmente se había comenzado en el siglo XV.

La restauración vitral fue, en cambio, felizmente realizada por el arquitecto Lázaro, hasta tal punto que en su época se llegó a decir era imposible diferenciar lo antiguo de lo nuevo.