El Pazo de Meirás ya no es propiedad de los Franco

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El Pazo de Meirás ya no es propiedad de los Franco, ya que en el día de ayer, la Magistrada Marta Canales dictaminó que es propiedad del Estado y la familia tiene que devolverlo.

El Juzgado de Primera Instancia número 1 de A Coruña, acepta la demanda interpuesta por el Estado y ordena a la familia Franco a abandonarlo además de no reconocerles ninguna indemnización.

Pilar Eyre ha contado a un programa de televisión varias anécdotas que sucedieron en dicho Pazo, entre ellas, que durante 38 años y por periodos de dos meses, era el lugar favorito de Franco.

Además, dice que el Dictador era muy aficionado a rodar películas en el Pazo de Meirás, pero que estos documentos gráficos aún no han visto la luz, y le gustaría saber dónde están guardadas.

El Pazo de Meirás guarda muchos secretos aún por descubrir

También a partir del año 68, los actuales Reyes eméritos, que en ese momento eran aún príncipes de España, también se alojaron en el Pazo por algunos periodos de tiempo.

Concretamente en el mes de Agosto, ya que existía una rivalidad con el fallecido Don Alfonso de Borbón por ver quién era el próximo sucesor de Franco. Así pues, lo habitaban en esta época porque les decían que el Dictador les iba a favorecer.

Le gustaba que los hijos de los Reyes le llamasen abuelo, puesto que se emocionaba. Con lo cual, Doña Sofía les explicó a sus hijos, que a ese señor mayor que estaba en Galicia, tenían que llamarlo abuelo.

Este Pazo no estaba amueblado con piezas de gran valor, y Franco y su esposa hacían la vida en una habitación pequeña, que tenía una televisión y algunas de las cabezas de ciervo que había abatido en la Sierra de Cazorla colgadas de la pared.

También dice que ahí cenaban Carmen Polo y su esposo, cada uno con una bandeja, viendo el programa crónicas de un pueblo, ya que él era un gran aficionado a la televisión. Una vez que también habían cenado, los Reyes eméritos iban a esta habitación a pasar un rato con el matrimonio.

Una de las anécdotas que también contó Doña Sofía, fue que la primera noche que los Reyes pasaron allí se rompió su cama, y por no molestar durmieron en el suelo de la habitación.