Al descubierto la conversación con la red de extorsionadores más famosa

Al descubierto la conversación con la red de extorsionadores más famosa

- in Nacional
Al descubierto la conversación con la red de extorsionadores más famosa

Liarla Pardo ha conocido en exclusiva cómo operaba la red que extorsionó a Víctor Sánchez del Amo, exentrenador del Málaga.

Después de que le grabaran un vídeo sexual y le pidieran dinero a cambio de no hacerlo público, él decidió no pagar, denunció a la Policía y la grabación salió a la luz.

En la investigación del caso, la Policía se ha infiltrado en la red de extorsionadores y ha podido chatear con ellos.

La conversación de un Policía con el estafador

A las 18.41 de la tarde, un agente establece el primer contacto con la presunta red de ciberestafadores:

– Policía infiltrado: «Hola, ¿qué tal?».

– Extorsionador: «Estoy bien, ¿y tú?».

– Policía infiltrado: «Aquí trabajando un poco».

– Extorsionador: «¿Usted está casado o tiene hijos?».

– Policía infiltrado: «Casado y con hijos, ¿tú estás casada?».

– Extorsionador: «Yo tampoco estoy casada y no tengo hijos. Estoy sola en la vida».

– Policía infiltrado: «¿Estás sola con lo guapa que eres?».

– Extorsionador: «Soy cajera de supermercado, ¿qué haces ahora?».

– Policía infiltrado: «Estoy trabajando un poco e intento distraerme un poco».

– Extorsionador: «Sí, te entiendo pero, ¿te puedes ir a la ducha sólo cinco minutos?».

– Policía infiltrado: «No puedo llevarme el ordenador a la ducha?».

– Extorsionador: «Pero puede tratar de instalar Skype en su teléfono».

Una hora más tarde comienza lo que parece un juego:

– Policía infiltrado: «Hola, ¿estás ahí? Estoy configurando Skype en mi móvil».

– Extorsionador: «Ok, ¿entonces puede usted ir a la ducha ahora?».

– Policía infiltrado: «Estoy en la ducha, desnudo. ¿Y tú? ¿estás desnuda?».

– Extorsionador: «Quiero ver tu cara, quiero ver tu cara».

La llamada se corta y la mujer insiste porque necesita grabar la cara de su víctima para realizar la extorsión. El juego continúa:

– Extorsionador: «Quiero ver tu cara, ¿por qué no le veo?».

– Policía infiltrado: «Tenía el móvil abajo. Sólo quiero verte también».

– Extorsionador: «No, ver tu cara».

– Policía infiltrado: «No sé qué pasa. ¿Estás ahí?».

– Extorsionador: «La webcam se bloquea, quiero ver tu cara».

– Policía infiltrado: «Mira mi cuerpo, no te veo».

Comienza el chantaje

Tan sólo una hora y media después de haber establecido el primer contacto, empieza el chantaje. La mujer ha grabado el encuentro y está a punto de hacerlo público en la red: «Así que Señor José García, no voy a dudar en publicar este vídeo de usted. Estoy más decidida a pudrir su vida para que sea un pérdida, una vergüenza, un infierno en la tierra. También le recuerdo que no tengo corazón, que no tengo misericordia, pudrir la vida, la tuya. Dime, ¿quieres pensar que el vídeo se compartirá con usted en todos estos sitios de vídeo en línea».

La extorsión está en marcha y la Policía consigue las primeras pruebas. Mientras, el extorsionador insiste: «Yo soy el diablo, nunca se puede escapar de mí donde quiera que vayas. Si tratas de jugar duro y huyes te arrepentirás toda tu vida«. […]¡Escúchame con atención! Soy capaz de transformar tu vida y hacerte el hombre más miserable del mundo, porque soy miembro de la más poderosa red de la mafia que ejerce en este ámbito en Europa, por lo que serías una de mis víctimas».

– Policía infiltrado: «No, por favor. ¿Qué quieres? No publiques eso«.

No publiques eso

– Extorsionador: «Si usted tiene la idea de hacer que un policía venga rápido (…) sólo empeorará la situación (…). ¿Quieres que este vídeo se deje llevar, publicar, compartir, distribuir? ¿O eliminar?».

– Policía infiltrado: «Sí, ¿qué quieres que haga?».

– Extorsionador: «Yo quiero que me pague una suma desde 750 euros (…). Paga para que detenga la distribución del vídeo».

– Policía infiltrado: «¿750 euros? No tengo dinero».

– Extorsionador: «Usted decide cuánto me paga».

– Policía infiltrado: «Tengo poco dinero, sólo tengo 100 euros como máximo. ¿Por qué me haces esto?»-

– Extorsionador: «Escúchame muy bien, que hago todo esto por mi hermana enferma«.

La Policía necesita ganar tiempo para poder localizar la ubicación de los ciberestafadores

– Policía infiltrado: «Por favor, borra el vídeo. Te pago 150 euros, pero borra el vídeo. Por favor…».

– Extorsionador: «Y me comprometo a eliminar el vídeo. Entiéndeme, que no quiero hacerte daño, pero si usted se niega a pagar esta cantidad (…) juro empiezo a publicar. Así que piensa antes de escribirme».

– Policía infiltrado: «Intentaré reunir el dinero, pero borra el vídeo. Si reúno el dinero, ¿cómo te lo doy?«.

Así, el agente infiltrado consigue a través de esa conversación un nombre y una dirección, la de la persona que recibiría el dinero de la extorsión. Pero aún falta un dato clave:

– Policía infiltrado: «Me faltan datos para la transferencia. No me dejan hacerla, no publiques el vídeo. Sólo necesito día, mes y año de nacimiento, me lo exige el banco para transferencia. Borra el vídeo, por favor. Dame los datos».

– Extorsionador: «Escúchame muy bien, que soy una mujer de palabra y si haces lo que te pido el vídeo será eliminado de una vez (…) No voy a a hacer nada si usted hace esta transferencia (…) Lo juro por la cabeza de mi hermana, pero si tratas de jugar conmigo te juro que voy a tirar el vídeo».

– Policía infiltrado: «Quiero hacer la transferencia, pero necesito la fecha de nacimiento, por favor».

– Extorsionador: «05/08/1990».

– Policía infiltrado: «Hago la transferencia».

La investigación llevó a la Policía hasta a una ciudad de Costa de Marfil.

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