Amenazan a la madre de una niña por denunciar los abusos sexuales que sufrió su hija

La familia de un presunto agresor sexual a una menor de edad ha sido juzgada en la Audiencia Provincial de Murcia por amenazar con «hacer picadillo» a la madre de la víctima para que retirara la denuncia contra el acusado.

En un auto al que ha tenido acceso Efe, la Audiencia Provincial confirma la sentencia a dos años de prisión, y pago de una multa de 1.800 euros, dictada por el juzgado de lo penal número 1 de Murcia contra la madre del presunto agresor sexual, a quien consideró autora de un delito de obstrucción a la justicia.

Ese mismo juzgado absolvió a una hija de la condenada, hermana del presunto agresor, que también fue juzgada por los mismos hechos y que no fue identificada con seguridad porque, al parecer, tiene una gemela.

El juzgado de lo penal declaró probado que el 31 de enero de 2013 la víctima de las amenazas presentó una denuncia por una supuesta agresión sexual sufrida por su hija, menor de edad.

Reiteradas amenazas

Al mismo tiempo aseguró que desde la familia del denunciado «les estaban amenazando para que no presentaran la denuncia». Igualmente refirió que esos incidentes los había sufrió ella misma y su madre, abuela de la menor.

El juzgado consideró probado que a los pocos días de presentar la denuncia se presentaron en la casa de la abuela de la niña la acusada, que resultó condenada, y una hija de esta que fue absuelta por la citada circunstancia.

Entre las dos le dijeron que si no retiraban la denuncia «les iban a hacer picadillo», además de advertirles de que ellos «eran muchos».

La sentencia que ahora se ve confirmada declaró igualmente acreditado que tales amenazas se materializaron posteriormente, porque a la madre de la menor la insultó, al parecer, una de las hermanas del supuesto agresor sexual.También se consideró demostrado que a la abuela «un chico y una chica, que se identificó como hermana del denunciado, le dijeron que retirara la denuncia».

Señalaba también la sentencia que esas amenazas influyeron en el ánimo de la abuela, hasta el punto de que en el acto del juicio «pretendió quitar gravedad a los hechos, aunque finalmente ratificó sus primeras declaraciones».