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La Navidad, el ramo leonés y el culto a los árboles

Llega la Navidad y los españoles se preparan para vivir estas fiestas y para adornar sus hogares en función de los distintos usos y costumbres que hay en el país entre los que se encuentra el ‘ramo leónes’, una tradición etnográfica muy arraigada en la provincia de León que consiste en colocar ante la fachada de cada casa un ramo elaborado con plantas propias de la época o con una rama de un árbol de hoja perenne, como puede ser el pino, el acebo, el laurel, la hiedra o el carrasco.

De origen muy antiguo y de épocas precristianas, esta tradición está relacionada con los ritos solsticiales del invierno para atraer hacia el hogar a los espíritus protectores y fertilizantes que viven en la vegetación, una de las razones que se tienen en cuenta para explicar que en algunos pueblos las enramadas no se celebren en Navidad sino en primavera o a principios del verano con el renacer de la vegetación.

Por este motivo, se considera que es un símbolo pagano que fue asimilado más tarde por la Iglesia a través de las pastoradas o pequeños autos de Navidad.

La colocación del ‘ramo leonés’ está considerada como “una de las expresiones más bonitas” de la religiosidad popular leonesa, el canto y la ofrenda del ramo se que suelen celebrar por Navidad en la iglesia de los pueblos, aunque también son frecuentes los dedicados al patrón o patrona de la localidad para solicitar sus favores o a cualquier otro santo con motivo de algún ofrecimiento devoto.

En su origen el ramo era una sencilla rama de árbol de hoja perenne en los de invierno en la que se colgaban adornos y ofrendas, tal y como aún se hace en algunos lugares, auque ha evolucionado hacia formas más sofisticadas que han sustituido la rama soporte por un armazón de madera con un mástil para su izado y transporte profesional, al que se engalana con pañuelos de seda, velas, cintas de colores, rosquillas, frutas y otros dones de ofrenda con un motivo vegetal en el extremo superior.

La variedad de los ramos tanto por la geometría de su armazón como por el tipo de ornamento ha dado lugar a diferentes tipologías que se han hecho características de cada zona como la gran arboladura y colorido en Maragatería, sencillez en algunos del Bierzo, golosa tapizado de rosquillas en El Páramo, Campos y Comarca de Sahagún, pañuelos primorosos en La Sobarriba y Vegas del Bernesga, austeridad ornamental en Omaña, simbolismo geométrico en las Tierras de León.

El ofrecimiento y canto del ramo se suele hacer después de la misa de Nochebuena, Año Nuevo o Reyes -cada pueblo tiene su costumbre en una fecha-, o bien después de la procesión si es con motivo de la fiesta patronal. El encargado de portar el ramo es un mozo mientras que las mozas componen el coro y cantan las letrillas especialmente concebidas para la ocasión. Así y según la tradición, a la puerta de la iglesia se pide licencia para entrar con ‘El canto del ramo’ que dice:

Para empezar a cantare

a todos pido licencia.

y primero al señor cura

que es el que manda en la iglesia.

Después, la comitiva avanza hacia el altar y, a cada paso, se relatan con versos los hechos acometidos en torno al nacimiento del niño Jesús:

Los pastores anhelando

al Niño Dios adorare,

abandonan sus ganados

y acuden sin tardare.

Al final ya en el presbiterio, se canta la ofrenda y, tras hacer una petición, se da la despedida. En algunas comarcas, como en Omaña es tradicional incluir algunas estrofillas que satirizan sucesos locales ocurridos durante el año.

También es frecuente que los mozos reserven el ramo más grande y bonito para emplazarlo en la espadaña de la iglesia o junto a su puerta, con el argumento de que “la Virgen es la primen moza del pueblo y su familia la Sagrada Familia la más importante”, según explicaciones recogidas en algunos pueblos.