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Desde la Escuela de Minas de Madrid al Museo de Sabero

Juan Manuel Castro.

JUAN MANUEL CASTRO | SABERO

Nueve maquetas, que datan desde el último tercio del siglo XIX hasta el último cuarto del XX, conforman la nueva exposición que acoge el Museo de la Siderurgia y Minería de Sabero y que llega directamente de la Escuela de Minas de Madrid, donde han enseñado sus múltiples secretos a los futuros ingenieros.

MAQUETA DE PLANTA DE BRIQUETAS DE CARBÓN (1920-1950)

La maqueta modeliza una planta para fabricación de briquetas de carbón, de comienzos del siglo veinte, que se accionaba con un solo motor eléctrico, ya que entonces eran muy caros y de gama reducida respecto a la potencia. Por aquella época, la energía eléctrica estaba desplazando al vapor como fuerza motriz, para el accionamiento mecánico.

HORNO ALTO DE TIRO NATURAL (1884)

Horno de fusión, donde el calor llega del carbón o coque que al contener carbono, reduce los óxidos del mineral de hierro por lo que el metal fundido, arrabio (fundición de hierro), es una aleación de hierro (Fe) con < 5 % de carbono (C). La carga del mineral, crudo o calcinado, de los fundentes, para fusión de la ganga y del carbón o coque, se hacía en tongadas, por la boca superior, mediante vagonetas basculantes, empujadas manualmente por una pasarela.

Hoy en día conceptos como pizarra digital, presentación en power point, gafas de realidad virtual, modelos en 3D o realidad aumentada ocupan el día a día de las aulas universitarias. Los alumnos del siglo XXI, especialmente los que han optado por alguna ingeniería, tienen a su alcance numerosas herramientas digitales que les permiten conocer sin desplazarse instalaciones o maquinas que se encuentran al otro lado del mundo, estudiar con todo detalle en la pantalla de su ordenador prototipos que aún no han sido fabricados o incluso construir de forma virtual y luego imprimir a escala piezas o máquinas desarrolladas por ellos.

Sin duda serían la envidia de esos otros estudiantes que en los siglos XIX y XX acudían a la Escuela de Minas de Madrid, con unas ganas enormes de formarse en una disciplina que apenas se estaba desarrollando, pero con unos medios escasos. Sin embargo estos alumnos se podían considerar privilegiados al contar para completar sus estudios teóricos con una importante colección de maquetas que les permitía ver en la realidad, eso sí a escala, lo que los manuales tan solo les mostraban en dos dimensiones y el profesor les describía a viva voz.

Maquetas que eran auténticas obras de ingeniería y tal vez de arte, hechas con una precisión milimétrica, por artesanos e ingenieros españoles y extranjeros, desmontables para permitir a los alumnos estudiar cada parte y que durante décadas fueron pasando por las manos de numerosas promociones de ingenieros de minas que gracias a ellas se pudieron enfrentar posteriormente a la realidad de su trabajo mejor preparados.

El avance de la técnica y los métodos de estudio fue relegando a estas viejas maquetas, que con el paso de los años perdieron su función didáctica y acabaron acumulando polvo en los despachos, desprovistas de su utilidad original.

Pero el cariño de alguno de los veteranos profesores de la escuela, como Adolfo Núñez o Benjamín Calvo, el entusiasmo de los jóvenes como Christian Peña y el interés de la institución, rescató a estas maquetas del olvido, dándoles un nuevo protagonismo, esta vez cultural e histórico.

Gracias a esta labor se han podido inventariar y mostrar a los alumnos y al numeroso público que acude a la Escuela de Minas de Madrid, ciento treinta y cuatro maquetas. Su datación va desde el último tercio del siglo XIX hasta el último cuarto del XX. Su procedencia es también muy diversa: Freiberg, Schröroeder Politesniche Arbeits Institute y Peter Koch (Colonia) para las “maquetas históricas”, Repsol, INI, SEPI, etc., para las contemporáneas.

La colección recoge maquetas relacionadas con la geología, explotación minera, motores, turbinas y accionamientos, mineralurgia y metalurgia.

Son precisamente de estas dos últimas disciplinas las nueve maquetas seleccionadas que se pueden ver en la actualidad en el Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León (Sabero), gracias a la colaboración entre esta institución y la Escuela técnica superior de ingenieros de minas y energía de la Universidad politécnica de Madrid».

Con esta selección se pretende abarcar el proceso completo que se realizaba en la Ferrería de San Blas de Sabero, desde la fusión del mineral en hornos hasta la obtención de la fundición o del acero, incluyendo el carbón coquizable, la aglomeración de finos de carbón y la fabricación de ladrillos refractarios para el revestimiento de los hornos.

Auténticas joyas , muchas de mediados del siglo XIX , que quieren ayudar a entender a los visitantes de la exposición, como en su día hicieron con los alumnos de la Escuela de Minas de Madrid, el proceso siderúrgico llevado a cabo de forma pionera en Sabero hace más de ciento setenta años.

La exposición, con entrada gratuita, podrá verse hasta el próximo día 21 de enero en el horario habitual del museo.

HORNO PARA FABRICAR LADRILLOS REFRACTARIOS (1850)

La maqueta modeliza un horno triple para cocción de los ladrillos refractarios, que se utilizan en equipos de instalaciones metalúrgicas; revestimiento interno de hornos, convertidores, baterías de coque, etc.… y elementos complementarios como: tuberías, canaletas etc…