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Quinito vuelve con los suyos

Tras recuperarse de una larga enfermedad, el padre Joaquín García Sánchez regresa a Perú, donde fundó en 1972 el Centro de Estudios Teológicos de la Amazonia y en donde lleva 52 años como misionero.

Foto: Juan Manuel Castro

JUAN MANUEL CASTRO | SABERO

No pudo contener las lágrimas. Al final de la misa de la festividad de santa Bárbara, que ofició junto al párroco de la localidad, el padre Joaquín García Sánchez, Quinito como le conocen todos en Sabero, se emocionó y unas lágrimas corrían por su mejilla cuando los feligreses se acercaban a él para desearle mucha suerte y, sobretodo salud, en su regreso a Iquito —Perú— , después de una duradera estancia en España para tratarse de una larga enfermedad. «Regreso con los míos», y dejo aquí a los míos también, dijo en sus palabras de despedida cuando Manuel, el párroco, le entregó una estola como recuerdo de su parroquia natal. El alcalde, Francisco Álvarez, presente en la misa, pidió que Quinito se hiciese una foto con los cofrades para que tuviese un recuerdo en su tierra adoptiva.

García Sánchez lleva 52 años en Perú. En 1972 fundó el Centro de Estudios Teológicos de la Amazonka (Ceta). Allí mismo ha fundado la Biblioteca Amazónica y fue director de la macro serie de fuentes históricas de la Amazonía Monumenta Amazónica, de la que se han editado hasta el momento 19 volúmenes. Animador de la cultura de los pueblos indígenas amazónicos y la recuperación de la memoria de las poblaciones mestizas frente a los cambios que se vienen produciendo. Tiene en sus curriculares numerosos premios y reconocimientos, lo que le ha convertido en una autoridad religiosa, histórica y social en América Latina.

Quinito se ordenó sacerdote el 9 de julio de 1964 y el día dieciocho del mismo mes y año ofició su primera misa en Sabero. Rápidamente es destinado como Secretario General de la Comisión de Evangelización de las Indicas Filipinas. De ahí a Colombia y el 8 de febrero de 1968 a Iquito —Perú— donde vivió cincuenta años y ahora, después de un paréntesis por su enfermedad, regresa a Iquito para estar con los suyos.

Regresó varias veces a España, bien por su trabajo como misionero, bien para ver a su familia. En 2014 celebró sus bodas de oro sacerdotales en su localidad de nacimiento: Sabero. Ese día fue muy especial para él, porque congregó a su familia genética y a su familia religiosa; pero, sobre todo, sintió el cariño de sus paisanos, de sus amigos de la niñez, de sus compañeros como sacristanes, de sus amigos de la escuela y de su juventud, recogido en la crónica del Diario de León de esa fecha.

La verdadera vocación religiosa de Joaquín García Sánchez era ser misionero y por ello ejerció dicho servicio consiguiendo el reconocimiento de toda América Latina, convirtiéndose en el mayor experto de la Amazonía, defensor de los derechos humanos de los nativos y un estudioso del patrimonio y la memoria histórica del continente americano.

Se siente orgulloso de sus trabajo y querido por la gente de esa tierra a la que tanto quiere. Se siente querido y agradecido por tanto reconocimiento y, especialmente, por el cariño de las personas que ha tenido a su lado en Iquito. A los vecinos de Sabero, dice, solo puedo darles las gracias por su cariño y sus palabras de aliento. Siempre seré Quinito para ellos.