El Papa Francisco recordó ayer a la monja burgalesa asesinada en República Centroafricana

Imagen: Cope

Ayer, en la audiencia general de los miércoles en la plaza de San Pedro de Roma, el papa Francisco tuvo un recuerdo especial para sor Inés Nieves Sancho, la religiosa burgalesa degollada el pasado lunes en Nola, República Centroafricana. En italiano y español y tras la última de sus catequesis sobre la oración del Padrenuestro, dijo: «Ha dado su vida por Jesús en el servicio a los pobres».

La misionera burgalesa Inés Nieves Sancho fue encontrada muerta el pasado lunes en la aldea de Nola, cerca de la ciudad de Berberati, al suroeste de República Centroafricana, según informó el martes L’Osservatore Romano.

La monja, vinculada a las localidades burgalesas de Tordómar y Avellanosa de Muñó, pertenecía a la pequeña comunidad local de las Hijas de Jesús y llevaba 23 años ayudando a las personas más desfavorecidas en el suroeste del país.

Nieves Sancho, de 77 años, fue enterrada en el lugar donde prestaba servicio como misionera por deseo de sus familiares.

Aún se desconocen las razones del brutal asesinato ya que nadie se ha responsabilizado del mismo, pero todo apunta según la primera reconstrucción del asesinato, a que la hermana habría sido victima de un asesinato ritual.

La República Centroafricana está sumida en una cruenta guerra civil desde 2013, donde los cristianos sufren, al igual que toda la población, los ataques de los catorce grupos enfrentados, si bien la zona donde trabajaba la religiosa burgalesa era considerada como «bastante tranquila». Según detalla el burgalés Jesús Ruiz Molina, obispo auxiliar de Baangassou, una diócesis a más de 1.000 kilómetros de donde ha sido asesinada la misionera, la guerra parece estar remitiendo, si bien todavía tienen que sufrir las consecuencias de las armas.

La hermana, que vivía sola, habría sido sorprendida la noche del domingo por un grupo de extraños que entraron en su habitación y la llevaron a los locales en los que impartía sus clases de costura, donde fue acuchillada y prácticamente decapitada.

Nieves Sancho, descrita por quienes la conocían como una mujer «pequeña, gentil y absolutamente pacífica», es la tercera persona con nacionalidad española que pierde la vida en los territorios de misión, después de que el pasado 17 de mayo, el misionero salesiano Fernando Hernández, de 60 años de edad, fue asesinado en Bobo Dioulasso, Burkina Faso, por un antiguo cocinero de este centro.

Hace solo tres meses, otro misionero salesiano español, Antonio César Fernández, también fue asesinado en Burkina Faso. En esta ocasión el religioso recibió tres disparos durante un ataque yihadista a cuarenta kilómetros de la frontera sur del país.