Inicio Internacional La triste historia de Pony, la orangután obligada a prostituirse

La triste historia de Pony, la orangután obligada a prostituirse

Todos estos abusos han dejado una huella psicológica imborrable en el animal, que durante años después de su rescate mostró un pánico desmesurado a los hombres.

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Una foto de Pony, años después de su rescate. BORNEO ORANGUTAN SURVIVAL FOUNDATIO

Tiempo atrás, al menos tan atrás como 2007, comenzaba a circular por internet una noticia, ahora recogida por el diario británico The Sun, sobre el rescate en 2003 de una orangután bautizada como “Pony” de las manos de unos aldeanos de la isla de Borneo, en Indonesia.

Lejos de tratarse de una historia de tráfico de especies amenazadas de las que todos los días se repiten en el sudeste asiático, había un fondo mucho más impactante: Pony había sido rescatada de un prostíbulo.

En efecto, los miembros del equipo que logró rescatarla (y que tuvo que incluir nada menos que a 35 militares armados para hacer frente a la resistencia de sus captores) relatan los horrores a los que esta hembra de orangután era sometida: se la depilaba íntegramente cada dos días, lo que le causaba problemas en la piel al eliminar su protección natural; se la cubría de maquillaje y joyas, y se la mantenía encadenada a una cama en la que por dos libras cualquier cliente podía violarla.

Lone Droscher-Nielsen, conservacionista danés que formó parte de ese equipo, declaró al respecto. “Cuando descubrí que estaba acostumbrada a la prostitución y no solo a ser una mascota, me horroricé. Tal vez en mi ingenuidad nunca pensé que fuera humanamente posible hacer algo así a un animal”

Un trauma de por vida

Se cree que Pony fue separada de su madre (posiblemente asesinada) a una edad muy temprana y criada en el burdel, aunque no se sabe exactamente cuantos años permaneció en el lugar, sometida a los abusos que sufría.

Además de las agresiones sexuales, la depilación y el maquillaje (todas ellas prácticas traumatizantes para un animal), se cree que se le obligó a un duro entrenamiento sexual a base de refuerzo negativo y que pasaba la inmensa mayoría del tiempo encadenada en un interior.

Todos estos abusos han dejado una huella psicológica imborrable en el animal, que durante años después de su rescate mostró un pánico desmesurado a los hombres (necesitando ser cuidada por mujeres) y tardó mucho tiempo en aprender las habilidades básicas para la supervivencia en cautividad y la socialización con sus congéneres.

Con todo, y a pesar de que ahora Pony ha experimentado una exitosa recuperación y vive feliz en un santuario para orangutanes, nunca podrá ser liberada con garantías de que sobreviva.