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La policía detiene en Senegal al preso peligroso fugado de la cárcel de Cantábria

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La fuga de Guillermo Fernández Bueno, condenado por violación y asesinato, ha acabado a miles de kilómetros de la cárcel cántabra del Dueso (Santoña), de donde se marchó a mediados de julio gracias a un permiso penitenciario de siete días y a donde nunca regresó.

Según ha informado este lunes el Ministerio del Interior, el huido ha sido capturado cuando trataba de cruzar la frontera entre Senegal y Gambia. Llevaba un pasaporte falso e iba acompañado por su novia en el momento del arresto, según han detallado fuentes policiales, que han precisado que el detenido había logrado llegar hasta allí tras atravesar Marruecos y Mauritania.

“La cooperación internacional genera mutua confianza. Y esta ha permitido que esta persona sea definitivamente detenida en un tiempo récord. Esto hace unos años no hubiera sido posible”, ha celebrado este lunes el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que ha manifestado también sus intenciones de “estrechar aún más” esta colaboración con los países africanos del Sahel y del Magreb.

Fernández Bueno se encontraba en busca y captura internacional desde que desapareciese el pasado 22 de julio, cuando debía volver a la prisión cántabra tras disfrutar del permiso penitenciario de siete días. Pese a que llevaba una semana de ventaja a los investigadores, estos detectaron su entrada en Senegal a través de un paso no autorizado desde Mauritania. Fue entonces cuando se estrechó el cerco.

Hasta que la policía senegalesa lo ha detenido este lunes en un paso fronterizo con Gambia al comprobar que las características físicas de un hombre que intentaba pasar coincidían con las del violador y asesino. Según han explicado fuentes policiales, pese a que todo apuntaba ya a que el arrestado era Fernández Bueno, tuvieron que esperar a poder cotejar las huellas dactilares para confirmarlo oficialmente, ya que el arrestado llevaba un pasaporte falso.

De acuerdo con las mismas fuentes, el sospechoso iba acompañado por su novia en el momento de la detención. Su pareja, una educadora social que trabajó como voluntaria y a la que conoció hace años en la antigua prisión provincial de Santander, había desaparecido a la vez que el asesino.

Fernández Bueno cumplía condena en la cárcel del Dueso por violar y asesinar en una cafetería de Vitoria a una empleada de la limpieza en el año 2000. Además, también cuenta con otra condena de nueve años por otra agresión sexual cometida antes.

Tras su huida, el centro penitenciario de Santoña envió una comunicación a todas las jefaturas de la Policía Nacional y las zonas de la Guardia Civil para poner en marcha el dispositivo para su búsqueda y detención. Para ello, se facilitó a las unidades de ambos cuerpos, también las especializadas en violencia contra la mujer, y sus patrullas la fotografía y la descripción del recluso. Además, el jueves de la pasada semana se activó una orden internacional de detención a través de la cual se pidió la colaboración de los cuerpos de seguridad de otros países.

En sus 17 años en prisión, Fernández Bueno, cumplimentó casi todos los programas de reinserción, empezando por la “Terapia para agresores sexuales”. Condenado a 36 años, comenzó a disfrutar de permisos penitenciarios en 2012. Había salido “40 veces de prisión” antes del último permiso, según fuentes penitenciarias. Siempre regresó. Hasta hace dos semanas, que no volvió a la cárcel y saltaron las alarmas.