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El Museo de Riaño vuelve a exponer las mejores piezas de los reyes del Reino de León

En exclusiva en el Museo de Riaño, se pueden ver las imágenes de todos los Reyes y Reinas de León, así como a la figura de la Reina Urraca I de León, sentada en su trono.

Sancha II y DulceI

El día 10 de julio de 2018 ha quedado inaugurada de nuevo, con ánimo de permanencia, en la Sala de exposiciones del Museo Etnográfico de Riaño, la muestra histórica de los Reyes y Reinas del Reino de León. Se podrá visitar de martes a domingo, de 12 a 14,00 h y de 17,00 a 20,00 h.

En exclusiva en el Museo de Riaño, se pueden ver las imágenes de todos los Reyes y Reinas de León, así como a la figura de la Reina Urraca I de León, sentada en su trono.

Un breve texto alusivo a cada rey y reina, en castellano y en lengua leonesa, explica lo más significativo de cada uno de ellos.

De igual modo en paneles individuales se resaltan los grandes hitos históricos del Reino de León: La primeras Cortes del Mundo de 1.188 con representación del pueblo, convocadas por el Rey Alfonso VIII de León, mal conocido por Alfonso IX por los historiadores castellanizante, la Primera Universidad de España fundada por el mismo rey en Salamanca en 1.218; el símbolo heráldico del león, como el más antiguo de Europa, el primer cuerpo jurídico territorial en España, dictado en el Fuero de León por Alfonso V en 1.017; el primer título de Emperador de los reinos cristianos españoles, usado por Alfonso VI de León, Urraca I y coronado como tal, Alfonso VII.

El protagonismo de la exposición lo ostenta la reina Urraca I de León, puesto que hay que poner en valor, el hecho histórico de haber sido la primera mujer que reinó en Europa.

La exposición pretende ser una llamada de atención para que más de 300 años de la historia de España no pasen desapercibidos en los libros de texto, máxime con hitos históricos tan importantes, como los que sucedieron en el Reino de León.

Por último se deja patente que el último rey de León fue Juan I, que reinó de 1.296 a 1.300, y que no se sabe muy bien por qué, ha sido ocultado en la historia oficial. En resumen, un recorrido por la historia de León, contada por los leoneses.

Por último, y como novedad, se presenta el primer retrato de las Reinas de León, Sancha II y Dulce I, hijas de Alfonso VIII de León y a las que por primera vez ha puesto rostro la pintora Lourdes García Curto, en un esmerado lienzo donde se ha cuidado la vestimenta, los tonos y el tapiz que ilustra el fondo del lienzo, con un sello de su padre, el rey Alfonso VIII de León.

Hijas del primer matrimonio de su padre, el rey Alfonso VIII de León, con la infanta Teresa de Portugal, matrimonio anulado por el Papa, por consanguinidad, en 1196, contra la voluntad de ambos esposos.

Tras la coronación, en 1217, del infante Fernando, hijo del segundo matrimonio del rey leonés, como rey de Castilla, su padre asoció a Sancha al gobierno del reino en vida y en su testamento nombró a ambas infantas herederas del trono leonés. Reinas por derecho(reinas de iure) lo fueron desde el 24 de septiembre hasta el día 11 de diciembre de 1230.

Al morir Alfonso VIII de León, su hijo Fernando I de Castilla(mal conocido por la historia como Fernando III el santo) no respetó el testamento de su padre y, ante la amenaza de guerra civil, la reina Teresa regresó a León y firmó con la reina Berenguela, madre de Fernando, la Concordia de Benavente, un expolio en toda regla pero que permitió salvar las vidas de las Reinas Sancha y Dulce que se hicieron monjas en el Monasterio de Villabuena del Bierzo, que había sido fundado por su madre.

Los historiadores se encuentran con la falta de datos, porque los castellanos destruyeron el grueso de la documentación de estas dos mujeres, para eliminar cualquier posibilidad de reclamar derechos a posteriori. Partiendo de eso, es más que probable que su mención en las crónicas sea sesgada o directamente se haya visto mutilada en pro de la historia castellana. Siendo herederas designadas por la voluntad de su padre, y existiendo un vacío de casi medio año entre la muerte de Alfonso VIII de León y la llegada de su hijo Fernando III el santo, es más que conveniente darles el tratamiento de reinas, desde luego de iure, a falta de tener confirmación si de facto también lo fueron, cosa que nunca podrá esclarecerse por los motivos mencionados.

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