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La feminización facial, imprescindible para la comunidad transgénero

Es normal que estés nerviosa ante tu proceso de reasignación de sexo. Sobre todo, antes y durante, ya que el después es la recompensa a toda la experiencia (frecuentemente dura) que has tenido que atravesar. Hoy te hablamos de la parte de la feminización facial y trataremos de aclarar tus dudas.

¿Qué soluciona?

La cirugía de feminización consiste en el procedimiento quirúrgico al que se someten las mujeres transexuales con el objetivo de modificar sus rasgos faciales. Se trata de eliminar en buena medida de lo posible las probables características masculinas presentes en la morfología facial de la paciente.

Desde fuera, tendemos a pensar que un proceso de reasignación de sexo está basado únicamente en la intervención que transforma los genitales propios del varón en los correspondientes a una mujer. Si bien esto es una parte fundamental, no es la única. El proceso contempla muchas otras acciones.

La feminización facial está destinada a solucionar los problemas de autoestima en las pacientes, derivados del hecho de no sentirse identificadas estéticamente con su apariencia física, en este caso concreto hablamos del aspecto facial, el de la cara.

Como su carga genética es mayoritariamente masculina, los rasgos que presentan también son característicos de este género, y siendo así, se produce una disonancia entre quienes ellas sienten ser y de hecho son, y quienes ven en el espejo cuando se miran.

Pero tampoco se trata de un problema únicamente con ellas mismas, sino que perciben claramente (y es que realmente es así) que una gran parte de la sociedad no va a aceptar su condición femenina hasta que realmente su apariencia exterior no sea verdaderamente la de una mujer.

Sin la voluntad de ahondar en análisis ni críticas a la sociedad que para bien y para mal nos acoge, la realidad, y no solo para las mujeres transgénero, es que nadie quiere ir por la vida con un aspecto con el que no se siente representado en absoluto ante sí mismo ni ante los demás.

Al hilo de esto, el Doctor Germán Macía Colón, experto en feminización facial en España de la clínica Icifacial, opina que la cirugía de feminización es a veces considerada por muchas transexuales tan importante o incluso más que el cambio de las formas genitales de cirugía de reasignación de sexo.

 “Puesto que la cara es un componente muy visible, con la feminización facial tratamos de ayudar a las pacientes transgénero a sentirse mejor consigo mismas e integrarse socialmente como mujeres, afirma el doctor.

Una vez puesta de manifiesto la importancia de la cirugía de feminización facial para la feminización de pacientes transgénero, cabe señalar que actualmente se están llevando a cabo nuevos avances al respecto. No en vano, las técnicas de feminización facial en España son consideradas de las mejores del mundo en cuanto a innovación, desarrollo y resultados.

¿En qué consiste exactamente?

Esto depende del profesional en cirugía plástica, pero más que nada, de las necesidades de la paciente. La estructura ósea de cada quien es diferente y mientras unas personas pueden tener las facciones muy marcadas, en otras pueden ser muy sutiles y pasar casi desapercibidas.

En general, la cirugía de feminización facial consiste en la acción quirúrgica sobre tres áreas concretas:  tercio superior, medio e inferior del rostro. Se puede desarrollar sobre las tres o solamente sobre alguno de ellos, así como los posteriores retoques que sean necesarios.

Es decir, no es imprescindible actuar sobre las tres zonas, esto dependerá nuevamente de las necesidades de feminización de la paciente. Es el doctor quien evaluará las posibilidades reales que tiene la cirugía maxilofacial y la viabilidad de la cirugía reconstructiva en cada situación.

En el tercio superior facial se realiza una cirugía con el propósito de avanzar la línea de crecimiento del cabello, ya que habitualmente las mujeres la tienen más adelante que los hombres, es decir, su frente es menos ancha. También se realiza un remodelado del arco supraorbitario (se trata de hacer el hueso de las cejas menos pronunciado, característica facial clásicamente femenina).

En el tercio medio facial se trata de proyectar los pómulos (más elevados en las mujeres) y ejecutar rinoplastia de feminización. La forma y tamaño de la nariz también suele ser determinante en el momento de identificar un rostro como perteneciente a uno y otro género.

En el tercio inferior facial el objetivo es disimular la prominencia del mentón y las dos partes mandibulares, que típicamente son atributos representativos masculinos. También se pretende armonizar el resultado con el resto de las modificaciones oseas realizadas en los otros tercios.

¿Ya estás más animada para solicitar una primera cita informativa? Ya que tu salud es lo más importante, no podemos dejar de recomendar ponerte en manos expertas y dejarte aconsejar lo máximo posible para que los efectos de la intervención sean lo más naturales posibles.