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Ana Julia Quezada: Víctima o verdugo.

Ana Julia Quezada, ¿fue una víctima de la muerte de su hija o fue su verdugo?

Nos remontamos a 1996, hace ya 22 años, un 10 de marzo, en Burgos, pleno invierno. Aquella noche había una temperatura de 0 grados, y bajando. Las ventanas y persianas de las viviendas estaban cerradas por el frio.

Esa fue la noche en la que la hija de Ana Julia Quezada, de apenas 4 años, se precipitó a un patio de luces de su casa.

No era el caso de la vivienda de Ana Julia, pese a tener dentro dos niñas pequeñas, de 4 y 2 años. Las ventanas y las contraventanas de la habitación desde la que cayó su hija estaban abiertas y la persiana subida por completo. Una mesita de juegos colocada bajo ella. Este hecho fue constatado por el agente que realizó la inspección ocular del lugar del accidente.

¿Cómo pudo una niña de 4 años subirse a una mesita, abrir ella sola una ventana, después una contraventana separada por 30 centímetros, subir la persiana “casi hasta arriba” (según el informe ocular del agente) y todo ello con su muñeco de peluche azul en una de las dos manos?

El marido de Ana Julia, que se había convertido en el padre adoptivo de la niña, fue el que notificó el suceso a la Policía.

En su declaración manifestó que tres semanas antes, Ana Julia la encontró desvanecida cuando fue a despertarla para ir al colegio y que tuvo que ser trasladada urgentemente al hospital, quedando ingresada en aquel momento, sin que los doctores que la atendieron detectaran nada extraño en la salud de la menor.

El padre declaró haberse acostado a las 22:30 horas de la noche anterior, sin saber cuándo pudieron hacerlo su mujer y sus dos hijas.

El caso se cerró sin llegar a tomar declaración a la madre.

“No se pudo obtener información de la madre por sufrir una fuerte excitación nerviosa”, según concluye el informe del inspector.

Tras la detención de Ana Julia por el asesinato del pequeño Gabriel se ha reabierto la investigación de un caso que se consideraba cerrado desde hace 22 años. La Policía está repasando las circunstancias en las que se produjo la muerte de la que, en aquel momento, era la hija mayor de la hoy asesina confesa del crimen que ha conmocionado a toda España.

Son varias las circunstancias que llaman la atención de los investigadores. La primera de ellas, que la niña cayera por la ventana durante una noche fría de invierno, donde en cualquier casa de Burgos las ventanas están cerradas y las persianas bajadas. La temperatura era de 0 grados centígrados.

Ana Julia Quezada dejó completamente abiertas las ventanas, contraventanas y persianas por las que cayó su hija.