Nuevos detalles sobre el joven que falleció ahogado tras negarle ayuda el 112

aitor 24 años

Aitor tenía 24 años y murió ahogado tras una agonía que se prolongó durante casi media hora provocada por un trombo pulmonar. Los padres creen que la muerte se podría haber evitado porque un médico se negó a enviar una UVI móvil a su casa al considerar que el joven respiraba perfectamente.

Ocurrió antes de la llamada de Carmen, en la que un médico le dijo que su hijo que murió de edema pulmonar poco después “respiraba perfectamente”. Estos padres realizaron otras cuatro llamadas al 112, que también han salido ahora a la luz.

En ellas se escucha perfectamente cómo Bartolomé pide una ambulancia de urgencia. Sin embargo, esto es lo que le responden al otro lado del teléfono: “El médico soy yo, no me digan lo que tengo que hacer”.

“Se nos muere, se nos muere”, se escucha decir a Bartolomé.

Carmen y Bartolomé denuncian la negligencia cometida por este médico que, mientras su hijo se estaba ahogando en su casa a un kilómetro de la sede de emergencias, les dijo que se le escuchaba respirar “perfectamente”. Además han contado que les pedía que “quien estaba llorando, dejara de hacerlo y ayudara”. Algo que puede escucharse en el contenido de las otras llamadas que no se habían emitido hasta ahora.

Finalmente, 23 minutos después, llegó una UVI móvil a su casa.

Los médicos llegaron tarde, porque Aitor ya se había ido: entró en muerte cerebral. Cuatro días después acabó muriendo por la falta de riego sanguíneo durante el tiempo que tardó la ambulancia al llegar a su casa.

El fallecido ya llevaba un par de días sintiéndose mal y aquejándose de un dolor en el costado. El padre cuenta lo que le dijeron cuando fue al hospital: “Le dijeron que era un dolor mecánico, porque mi hijo hacía mucho deporte. Le dieron un nolotil y le mandaron a casa. La noche de antes de morir, Aitor no salió a correr y se quedó conmigo viendo una película. Después pasó lo que pasó”, lamentó.

Denuncia por negligencia

Los padres de Aitor han denunciado a la Comunidad y han reclamado 175.000 euros de indemnización. Sin embargo, aseguran que «no quieren el dinero. Solamente quieren que cambien los protocolos, y que no vuelva a pasar este caso». Aseguran, destrozados, que a su Aitor «ya no se lo devuelve nadie».

Por su parte, la Comunidad de Madrid (de quien depende el Summa 112) insiste en que se hizo todo correctamente y se siguieron todos los protocolos. Además, la inspección médica que pidieron los padres ha dado la razón a esta versión.

Aún se intenta saber la versión del médico que atendió la llamada.