El origen del miedo de los perros a los fuegos artificiales

El origen del miedo de los perros a los fuegos artificiales

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Los petardos y fuegos artificiales causan pánico en muchas personas. En animales, como es el caso de los perros, también provocan miedo o fobia. De hecho es bastante frecuente, por lo que si tenemos una mascota debemos tomar precauciones.

Las causas del miedo de los perros a los ruidos fuertes

Una de las causas del miedo de los perros es la respuesta de lucha o escape cuando escuchan el ruido fuerte de los fuegos artificiales. No pueden atacar a un petardo porque no pueden localizarlo y la reacción es huir hacia un lugar más seguro. Además, la capacidad auditiva es mayor en perros que en seres humanos, lo que agrava su miedo.

La respuesta de los perros ante los petardos es fisiológica. Producen una estimulación del sistema nervioso simpático que prepara al cuerpo para luchar contra ese peligro o huir de él. Es curioso porque este mecanismo también se activa en los seres humanos cuando presenciamos riesgo de peligro. Esto está ligado a nuestro instinto de supervivencia.

Factores emocionales y genética: los agravantes del miedo de los perros

El factor emocional también influye en los perros. Puede ser que un perro tenga miedo y otro no, porque uno es nervioso y más propenso a tener ansiedad y el otro no. Aunque los dos sean de la misma camada. Asimismo, la genética es otro influyente de ese miedo, ya que hay razas, como el pastor, con unos genes más propensos a tener Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) o trastornos de ansiedad.

Soluciones ante el miedo a los petardos y fuegos artificiales

Para que los perros no desarrollen miedo a los fuegos artificiales, es importante someterles al mayor número de estímulos externos posibles, así como situaciones que se van a encontrar cuando sean adultos. Por ejemplo, niños jugando y gritando en el parque, gente mayor con bastón, etc. Así comienzan desde cachorros a normalizar determinadas situaciones y no desarrollan reacciones de miedo, estrés o fobia, al haberse expuesto a ruidos con anterioridad.

En este sentido, es muy importante la época de socialización. Esta coincide con el período de vacunación de los perros y transcurre desde las ocho semanas hasta los cuatro meses.

En definitiva, las personas podemos desarrollar miedo a los fuegos artificiales, petardos, tormentas y ruidos fuertes. Pero debemos recordar que los perros también pueden tener miedos, fobias o ansiedad. Por lo que tenemos que empatizar con ellos, protegerlos y prepararles para estas situaciones.

Eloy Martínez

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