Las nuevas y revolucionarias mascarillas desarrolladas por el CSIC

mascarilla_CSIC

Las nuevas y revolucionarias mascarillas desarrolladas por el CSIC están compuestas por un nuevo material para filtros basado en nanofibras, lo que las hace más duraderas y seguras.

Se trata de mascarillas que no son cosméticas, si no de protección individual, cuya ventaja que la hace única, es que el filtro de protección está hecho de una capa de nanofibras muy fina, que permite disipar el calor.

La característica principal de esta mascarilla, es la durabilidad, ya que las convencionales serían como una red de tenis, por las que las pelotas pasarían, y esta otra es una red de pesca.

Las mascarillas desarrolladas por el CSIC toda una revolución

Cuando respiramos, se genera una carga electrostática, que provoca que la humedad de nuestro aliento, haciendo que las mascarillas convencionales duren menos tiempo.

Por otra parte, la duración de las nanofibras es permanente, y la recomendación de uso serían dos días, porque el virus se queda retenido en el filtro, y hay peligro de que puedas tocarlo.

Aunque podemos llevarlas bastante tiempo, debido a su capacidad de filtración, hay que  adaptarse a su periodo de uso recomendado para evitar contagios involuntarios.

El primer lote de estas mascarillas, concretamente medio millón, ya está agotado, aunque no habrá problemas de desabastecimiento porque se están fabricando más.

El personal sanitario las puede utilizar con total tranquilidad, ya que es un EPI, y la eficiencia de filtración es superior al 97%, y también las pueden llevar el resto de personas.

Con esta nueva mascarilla vamos a estar más protegidos en reuniones sociales, o incluso por la calle, porque es cómoda, ligera y tiene una respirabilidad muy buena, no como otras mascarillas.

También tienen otra ventaja, y es que las que se comercializarán a partir de Septiembre, son biodegradables, frente a las que vienen de China, que están fabricadas con polipropileno.

Esta noticia supone un avance en cuanto a comodidad de uso de este elemento, que ha pasado de ser exclusivamente sanitario, a una parte más de nuestra vida diaria.