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Consideraciones a tener en cuenta con la caldera durante el invierno

Una caldera es un bien imprescindible en el hogar, especialmente durante la temporada de invierno, cuando bajan las temperaturas y el frío llama a la puerta.

La calefacción representa la principal fuente de consumo de energía en los hogares españoles, alcanzando hasta un 47% del consumo total. El agua caliente le sigue, con un 18,9%, y el resto de los electrodomésticos con un 7,4%.

Durante esta época es habitual que se presenten problemas al utilizar las calderas, ya que su uso intensivo y la falta de previsión para su funcionamiento pueden generar incidentes y averías que afectan la calidad de vida de la familia.

Antes de encenderla, es preciso tener en cuenta ciertos aspectos para comprobar su desempeño. El termostato de la vivienda debe estar al mínimo mientras se realizan las operaciones iniciales.

Si la caldera estuvo apagada durante el verano, se debe abrir la llave del gas y encenderla a través del interruptor. Una vez que el aparato esté en marcha, hay que prestar atención a la presión que indica el manómetro. Estos valores normalmente se ubican entre 0 y 4-5 bares. La sugerencia es que se sitúe entre 1 y 1,5.

Otro punto a tener en cuenta es que la salida de humo no debe estar obstruida. También es preciso verificar que los radiadores no tengan fugas. Para ello hay que fijarse en las llaves de entrada y retorno.

En el caso de fuga, hay que utilizar una llave inglesa para apretar las tuercas. Si la fuga persiste, será necesario buscar la ayuda de un técnico para reemplazar la junta que presenta el problema.

Calefacción en el hogar

Para profundizar más sobre el tema, los expertos de Mundo Junkers, la mayor tienda especializada en calderas, calefacción y aire acondicionado, explican que existen diversos tipos de calderas, que se clasifican entre si son murales o de pie.

En el portal mundojunkers.es se puede hacer un repaso para conocer cuáles son las calderas más eficientes para este invierno, y encontrar una explicación detallada sobre cómo funciona cada sistema en el hogar.

Si la familia considera comprar calderas Junkers y descubrir cuáles son sus ventajas, entonces solo hay que acceder a la página y ponerse al día con los nuevos equipos que se ofrecen desde Calderas Junkers.

A la compañía la respaldan más de 100 años de experiencia, lo que le permite ofrecer el mejor sistema de calefacción del mercado. Al conocer sus innovadores productos, el cliente podrá constatar que Junkers es la mejor opción.

Los especialistas indican que, en la reactivación de los sistemas de calefacción, hay ocasiones en las que es necesario purgar los radiadores. Esto se realiza para sacarles el aire que se haya podido acumular en su interior durante la temporada de verano.

Para purgarlos, solo se debe colocar un recipiente debajo del agujero del purgador y aflojar el tornillo central para que comience a salir el aire con agua. En el momento que se observe fluir solo agua, se debe ajustar de nuevo el tornillo y cerrar el purgador.

Temperatura agradable

El objetivo principal de los sistemas de calefacción es generar un ambiente con una temperatura agradable que brinde confort en el hogar. Las calderas integran una parte fundamental de estas instalaciones, ya que son las que se encargan de producir el calor.

La liberación de esta energía debe ser posteriormente transportada. En este punto entran en juego los conductos, por los que circula un caloportador, que normalmente se trata de agua o aire.

El conjunto lo completa el sistema de emisión, que consta de elementos terminales como radiadores y rejillas de impulsión de aire, entre otros.

Es importante recordar que una caldera no es más que un aparato cuya misión es generar vapor. Este se produce tras una transferencia de calor constante hacia un fluido que, por lo general, es agua y que, una vez calentada, cambia de estado a vapor.

Las calderas pueden funcionar con combustible o mediante una resistencia eléctrica. En el caso de su uso doméstico, existen tres tipos que engloban la mayoría de los modelos.

Estas son las calderas de condensación, las estancas y las atmosféricas. Respecto a las primeras, se trata de calderas que incorporan un sistema con el que recuperan parte del calor de los gases que se han producido en la combustión. A través de este calor se vuelve a calentar el circuito primario con un ahorro energético.

Las estancas poseen la cámara de combustión aislada y obtienen el aire a través de un tubo concéntrico conectado en la parte superior. Las atmosféricas cuentan con la cámara abierta y toman el aire del lugar donde estén situadas.

En resumen, las calderas son vitales en un sistema de calefacción, y deben ser revisadas constantemente para su correcto funcionamiento.