¿Conoces los bosques del pasado de León?

¿Conoces los bosques del pasado de León?

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Las turberas son un tipo de ecosistema en los bosques que bien merece toda nuestra atención, no solo por su valor paisajístico, que en muchos casos es muy elevado, sino también porque suelen constituir zonas de alta biodiversidad. Además estos bosques de León, son muy frágiles y vulnerables. También custodian grandes cantidades de información acerca del pasado de la región en la que se encuentran, especialmente en lo relativo a su flora y a su clima y, en ocasiones, a su fauna.

¿Qué es una turbera?

Una turbera es una zona deprimida que permanece encharcada y en la que prolifera vegetación hidrófila. La descomposición de la materia orgánica provoca que el pH del medio sea ácido, lo que acaba causando que la descomposición sea ineficiente, por lo que los restos vegetales se van acumulando en el fondo de la depresión y sobre ellos se desarrolla una nueva capa de vegetación. En una turbera que lleve operativa mucho tiempo, el espesor de la materia orgánica acumulada puede ser muy grande; además, su disposición no es aleatoria, sino que está minuciosamente ordenada: los restos vegetales más antiguos son los más profundos, y sobre ellos se disponen otros más modernos, formando en conjunto una serie de materia orgánica que es tanto más reciente cuanto más cerca esté de la superficie. Un dato curioso, y también muy valioso, es que en un momento dado de la evolución de la turbera, la vegetación que la cubre puede ser visitada por diversos animales (insectos, anfibios, etc.) y sobre ella pueden depositarse elementos procedentes de lugares algo distantes, como restos de madera o polen de las plantas que viven en el entorno. Estos elementos permanecen atrapados en la maraña vegetal, incluso cuando esta pasa a estar sepultada, y el pH del medio impide que se descompongan.
Por todo ello, las turberas se comportan como auténticas cuencas de sedimentación en lugares en los que, en principio, la sedimentación no es un proceso habitual (como es el caso de la alta montaña). Como los restos de materia vegetal están ordenados cronológicamente, todos los elementos alóctonos que contengan también lo estarán; por tanto, las turberas custodian un valioso registro del pasado más reciente de las áreas en las que están situadas.

Las turberas en los bosques de la Cordillera Cantábrica

Un muestreo adecuado de la materia orgánica acumulada en una turbera. También una identificación correcta de los elementos que contiene, pueden arrojar grandes volúmenes de información sobre la evolución de los ecosistemas de su entorno. Mientras esta haya estado activa. Además, en muchos casos pueden realizarse dataciones, lo que permite plasmar la información en una columna de tiempo.
En la cordillera Cantábrica hay muchas turberas, la mayoría ocupando depresiones generadas por el hielo de la última glaciación. El análisis del polen y de los restos de madera hallados en muchas de ellas ha aportado datos de valor incalculable. Datos sobre la evolución de la vegetación en este sistema montañoso a lo largo de los últimos miles de años. Desde que remitió la última glaciación. Mañana, sin falta, os cuento un ejemplo.
Turberas del Collado de Gistreo, entre las cabeceras de los valles de Casares y Viadangos de Arbas (León).
Rodrigo Castaño.

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