La marranada de la madre de Letizia a una desesperada y triste doña Sofía

Leonor y Sofía la miraban como a una extraña. Su 'abu' era 'la otra'...

El reportaje firmado por Pilar Eyre y Mariángel Alcázar este miércoles 11 de abril de 2018 en la revista ‘Lecturas’, que abre portada, ha caído como una bomba de relojería en Zarzuela y ha abierto viejas heridas difíciles de cicatrizar.

A lo apuntado, hay que añadir la ‘guerra’ entre abuelas y la cuestionable actitud de Paloma Rocasolano, madre de la reina Letizia, en el cuidado de las nietas de doña Sofía, que no gana para disgustos.

Y es que la antigua delegada en el Sindicato de Enfermería, SATSE, cuya hija juega un papel que causa más de un disgusto a la esposa de don Juan Carlos.

«se considera más una alta funcionaria del Estado que miembro de una familia real, por lo mantiene una barrera muy clara entre su vida oficial y su vida privada»,

Así, según Mariángel Alcázar, la diferencia que haría Letizia entre las abuelas es algo que duele mucho a la reina emérita:

 «La madre del Rey se ha sentido desplazada y más cuando hay constancia de que Rocasolano se queda al cargo de Leonor y Sofía cuando su madre está fuera. La razón es que la madre de Letizia cumple estrictamente con las directrices de su hija en materia de alimentación y horarios mientras que la Reina Sofía tiene su propio criterio».

Una teoría que, como se recuerda, refuerza Pilar Eyre en las mismas páginas de ‘Lecturas’:

«Cuando nacieron Leonor y Sofía, la abuela creyó morir de felicidad; pretendía cuidar de sus nietas personalmente como había hecho con sus hijos. Letizia se hartó, contrató una enfermera especializada en recién nacidos para las niñas y la burbuja de felicidad estalló la tarde en que Doña Sofía se presentó en la casa con una caja de juguetes que habían sido de sus hijos.

«Vengo a ver a mis nietas», le dijo a la niñera que le abrió la puerta. «La señora ha salido…», le contestó ésta y cuando la Reina iba a entrar, la pobre chica tuvo que ponerse de escudo humano. «Usted no está en la lista de personas autorizadas a venir en su ausencia».

Una relación muy distante entre abuela y nietas que habría llevado a las hijas de Don Felipe a ver a Doña Sofía como una extraña, según Eyre:

«Leonor y Sofía la miraban como a una extraña. Su ‘abu’ era ‘la otra’. Paloma Rocasolano que prácticamente convivía con ellas».