Cuando empiezas a formar parte de un colectivo

Cuando empiezas a formar parte de un colectivo

- in Castilla y León

Siempre he pensado que el sentirse parte de algo nos da una entidad, ayuda a la construcción de nuestra propia persona, lo que somos. Cuando uno decide colegiarse, de alguna forma, esto es lo que ocurre, que empieza a formar parte de algo, que se identifica con un colectivo con unos intereses comunes, formación, objetivos,…

Desarrollar nuestra profesión en los tiempos que corren no es especialmente fácil, y menos si perteneces a una zona donde los recursos son muy escasos a todos los niveles, donde nadie se acuerda de las necesidades que puedan existir en dicha zona, porque existen, al igual que en las grandes ciudades, donde muchos de los profesionales están casi de paso y formar un equipo de trabajo es casi misión imposible… Eso es lo que pasa en la zona en la que yo trabajo.

Colegiarme fue una decisión que tomé hace unos cuantos años, en realidad no sabía muy bien si me sería útil o sería un gasto de dinero como otros tanto, luego se hizo necesaria para ejercer la profesión, es una forma de regular la actividad y que se reconozca nuestro trabajo, con el tiempo, me di cuenta de que, colegiarme, serviría para mucho más.

Los primeros años, para mí, era una forma de regular mi actividad, de vez en cuando recepción de correos en los que lanzaban ofertas de empleo e incluso realización de cursos en los que se nos hacía un descuento por estar colegiados, una buena motivación cuando estás empezando.

El paso del tiempo y el propio desarrollo de la profesión me fueron llevando a relacionarme con otros compañeros colegiados, incluidos en ciertas comisiones de trabajo existentes en ese momento, de las que yo no tenía conocimiento, quizá porque llevaban hechas ya tiempo y si en algún momento me llegó la información no debí prestar mucha atención. Esta relación con otros compañeros me llevó a ir aumentando mis curiosidades en formarme y en la propia actividad del COPCYL, y, no sabría decir muy bien en qué momento para mí el colegio empieza a ser un referente de lo que es nuestra profesión y de lo que queremos que llegue a ser.

Esto podría traducirlo en un aumento de la actividad dentro del mismo, por lo menos en lo que a mi me toca, y es que se amplían los profesionales pertenecientes al Programa de Violencia de Género. Uno de los sitios que carecían de personal era Villablino (lugar en el que vivo), se estableció un proceso de selección para una vacante. Cuestión muy importante ya que las mujeres, anteriormente, tenían que desplazarse a zonas colindantes como Ponferrada, a unos 65 km, que aún pagando el trasporte, las combinaciones no son nada fáciles.

Por otro lado se hace una ampliación en el GRIPDE, donde se nos convoca, a todos los colegiados interesados en formar parte de este grupo, a una formación, que para mí ha sido de las mejores, y, nuevamente, en la selección que sea hace después de la formación, se tiene en cuenta que haya profesionales ubicados en zonas complicadas y relativamente aisladas para facilitar la atención psicológica de las víctimas con la mayor rapidez posible.

En ambos grupos se realizan reuniones con todos los componentes y también se llevan a cabo jornadas de formación que nos sirven para eliminar dudas que puedan ir surgiendo y para compartir experiencias.

Además, se han creado otras comisiones de trabajo (soy miembro activo de algunas de ellas) en las que se llevan a cabo reuniones y encuentros habituales que posibilitan la realización de buenos trabajos que luego se comparten con todo el colegiado.

Podría seguir dando más datos de lo que ha supuesto para mi el estar colegiada en este tiempo, pero como conclusión final diré que, con la evolución que he visto y vivido durante estos años, haciéndose el colegio más activo, hoy por hoy, me siento parte del mismo.

Jessica Marqués Ares

Psicóloga y CL 3039

 

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