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El Entierro de Genarín, la cara más pagana de la Semana Santa de León

La procesión de Genarín volverá a tomar las calles de León en la noche del Jueves Santo.

La Procesión de la Cofradía de Nuestro Padre Genarín, más conocida como El Entierro de Genarín es, sin duda, la cara más irónica e irreverente de la Semana Santa de la capital leonesa. Tiene lugar todos los jueves santos, con salida sobre la medianoche desde la  Plaza del Conde de Luna.

Dado que es una fiesta pagana, no forma parte del programa oficial de conmemoración de la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Sin embargo, es una de las señas de identidad de la Semana Santa de León.

Salida de la Procesión | Foto: Daniele Leoz

Tiene origen pagano, casi 100 años de existencia y reúne a cada Jueves Santo a miles de leoneses fieles seguidores y amantes de la “leyenda” creada en torno a Genarín.

Sus devotos recorren el casco antiguo y el Barrio Húmedo de León bebiendo orujo y brindando en honor a Genaro Blanco Blanco, pellejero de profesión y un personaje muy conocido en León por haber sido un borracho frecuentador de tabernas y burdeles.

Su paso por el Barrio Húmedo | Foto: Daniele Leoz

Falleció borracho de orujo y atropellado por La Bonifacia, el primer camión de la basura de ciudad, esta misma noche en el año de 1929.

El festejo en forma de desfile cobra vida en 1930 cuando un grupo de amigos, los “4 Evangelistas, se reúnen para rememorar las vivencias y los lugares que solía ir el pellejero borrachín.

El jornalero fue convertido en Santo por la Cofradía de Nuestro Padre Genarín.

Parada de Genarín delante de la Catedral de León | Foto: Daniele Leoz

La procesión sale de la Plaza Conde de Luna, corazón del Barrio Húmedo. Primero la gente se reúne para escuchar la lectura de clásicos versos que describen la historia de Genarín.

Tras la lectura los leoneses brindan a la salud de Genaro y la procesión empieza alrededor de la medianoche tradicionalmente desde la Plaza del Grano, aunque desde el año pasado, por obras en la Plaza, ha salido desde la Plaza del Conde de Luna.

Continúa por la Calle Conde Rebolledo, Calle Cascalerías, Plaza de Don Gutiérrez para  enlazar, desde allí,  con su recorrido habitual.

Los Cabezudos de los 4 Evangelistas en el Entierro de Genarín | Foto: Daniele Leoz

La ronda poética pasa por las calles de la Sal, Plegaria, Platerías, Cardiles, Paloma, Plaza de la Regla, y delante de la Catedral de León se hace una parara poética.

Luego sigue por las calles Cardenal Landazúri, Convento, Santa Marina, Serranos, Arco de la Cárcel y Carreteras de los Cubos, lugar donde ocurrió la tragedia.

Encabezan la procesión, representados por los cabezudos de los 4 Evangelistas: Francisco Pérez “Paco” Herrero (dentista-mecánico y poeta); Luís Rico (aristócrata y bohemio), Nicolás Pérez “Porreto” (árbitro de fútbol) y Eulogio “El Gafas” (taxista y coplero).

Paso de La Muerte por las calles del Húmedo | Foto: Daniele Leoz

Fueron 4 hombres que pasaron su vida cantando poemas en honor al Santo y difundiendo dentro y fuera de León su adoración y fe hacia Genarín.

La procesión está compuesta por cuatro pasos: La Cuba (ofrendas), La Imagen de GenaroLa Muerte y La Moncha (prostituta que socorrió a Genaro tras el accidente).

El itinerario cuenta con muchas paradas y termina en la torre de la muralla, donde falleció Genarín.

El Hermano Colgador depositando las ofrendas al Santo | Foto: Daniele Leoz

Allí se da la lectura de la Sagrada Encíclica, escrita para la ocasión, y subida del Hermano Colgador, que escala la muralla para depositar las ofrendas al Santo laico Genaro: pan, queso, orujo, naranjas y una corona de laurel.

LOS CUATRO, O CINCO, MILAGROS DE GENARÍN 

Según sus fieles, Genaro tiene ganado sobradamente su condición de Santo, y se le atribuyen atribuyen cuatro milagros:

Paso de La Moncha por la calle de los Cubos | Foto: Daniele Leoz

1. La redención de Moncha, la prostituta que lo encontró muerto. Según la tradición, tras el hecho dejó la prostitución y se volvió a su Lugo natal.

2. Un gol que metió la Cultural Leonesa que llevaba muy mala racha. Así que los evangelistas de Genarín bendijeron con orujo el campo na noche anterior del partido del la Cultu. Durante el partido, al día siguiente, el equipo va fatal y uno de los evangelistas se queja a Genarín y tras el reclamo, el portero contrario mete el balón en su propia portería.

3. Un enfermo de riñón se cura. Según cuentan, un enfermo de riñón sufrió un terrible dolor mientras pasaba delante del cubo donde había muerto Genarín, y al hacer sus necesidades allí sintió un gran alivio tras lo cual vio en el suelo, tras mear una piedra del tamaño de una nuez, lo que solucionó sus problemas de riñón.

4. El ladrón de ofrendas sufre el castigo de Genarín. Según se cuenta, una persona se dedicaba a robar las ofrendas (el orujo, el queso, el pan y la naranja) depositadas a Genarín en la muralla por el “hermano colgador”. El individuo escalaba la muralla para robarlas y un cierto día Genarín le hizo resbalar y el hombre se rompió la cadera.

(5). Un leonés presidente de gobiernoMaximino Barthe, abad de la ‘cofradía’, ha concedido a Genarín en 2008 un nuevo milagro, el de “conseguir que un leonés, José Luis Rodríguez Zapatero, llegara a ser presidente del Gobierno“.

 Tradicional Brindis de la Cofradía

“Y siguiendo tus costumbres
que nunca fueron un lujo
bebamos en tu memoria
una copina de orujo”

Poema a la muerte de Genarín (1956)

¡Silencio! ¡Mucho silencio!
Este acto así lo exige.
Yo lo pido y recomiendo
porque me apena y me aflige
el conmemorar la muerte
de un popular leonés
que tuvo la mala suerte
de dar un mortal traspiés.
Desde entonces, unos cuantos
leoneses de buen linaje,
la noche de Jueves Santo,
le rinden este homenaje.

Fija tengo en la pupila
la noche de Jueves Santo,
cuando repica la esquila
y el tambor va redoblando.
Y, mientras pasa la Ronda
despertando a los hermanos,
la noche se hace redonda
como la copa de un árbol.
En esta hora de ahora
estará Pérez Herrero
añorando más que añora
este homenaje postrero.

Retozan en mi memoria
muchos paseos nocturnos
cual cangilones de noria
alrededor de Neptuno,
desgranando alguna historia
de estas callejas añejas
blasonadas de hidalguía,
donde un Cristo en agonía
con guardia de candilejas
testifica gestas viejas
del León del alma mía.

Calle de la Sal, calle.
Calle de los treinta pasos.
Yo puedo medir tu talle
con sólo extender los brazos…
Antigua calle gremial.
Calle angosta y recoleta.
¡Qué bien te cantó el poeta,
vieja calle de la Sal!…
De la Sal y la solera.

Limitas con la Paloma,
que es calle más bullanguera
que a la Catedral asoma.
¡Oh, Catedral, Catedral!
¡Oh, bella y pulcra leonina!
¡Oh, maravilla inmortal
de todas las maravillas!
Perdona la fantasía
de éste que en el bar Exprés
trató de venderte un día
a un rico turista inglés.

Hace veintisiete años
que, junto a estos muros viejos,
murió el pobre Genarín,
el mercader de pellejos.
Murió aquí junto a los Cubos,
cuando con su mercancía
no andaba, que daba tumbos
del orujo que traía.
¡Paradojas de la vida!
¡Aquí vendió su pellejo!

Un conductor homicida
le cazó como a un conejo.
Murallas, viejas murallas.
Murallas de piedra y cal,
que sabéis de cien batallas
de la morisca infernal.
Murallas de viejos muros.
Muros de viejas murallas
que tenían a extramuros
las huertas de La Payana.

Murallas de canto y barro.
Murallas del siglo once,
del Arco de Don Pelayo
hasta la torre de Ponce,
maltrechas y carcomidas
por estragos de los años,
gritad conmigo, afligidas
por la muerte de Genaro.

¡Honor siempre a la memoria
de Genaro en Jueves Santo!
¡Que Dios le tenga en la gloria
por haber bebido tanto!