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Fallece el periodista leonés Gonzalo López Alba

El periodista leonés y escritor Gonzalo López Alba (Villafranca del Bierzo, 1959) ha fallecido este lunes en su domicilio de Madrid.

Gonzalo López Alba. SERGIO GONZÁLEZ VALERO

El periodista leonés y escritor Gonzalo López Alba (Villafranca del Bierzo, 1959) ha fallecido este lunes en su domicilio de Madrid.

López Alba comenzó su actividad profesional en Radio Cadena Española, en 1982. Desde entonces, desarrolló su actividad profesional como cronista político y parlamentario en medios como OTR/Press, Diario 16AbcPúblicoEl Confidencial e Interviú.

López Alba fue redactor jefe de El Sol, especialista en información de la Unión Europea y enviado especial a diversos países. También fue Premio Luis Carandell de cronista parlamentario.

Como escritor publicó tres libros: El Relevo, sobre la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero en el PSOE, y las novelas Los años felices (Planeta) y My dear love (Amazon).

Gonzalo, un periodista solitario y envuelto en negro, como las entrañas de su tierra, fue maestro para muchos y ejemplo de dedicación a lo que él denominaba “sacerdocio laico”: el periodismo. Como el protagonista de su novela ‘Los años felices‘, Fausto Aretino, Gonzalo llegó a Madrid cuando la Transición bullía y los periodistas se creían capaces de escribir la historia. Se licenció en la Complutense y en León dejó a su madre, por la que sentía veneración. Tras un breve paso por Radio Cadena Española en Tenerife y Madrid, formó parte en 1982 de la redacción fundacional de OTR/Press. Allí se especializó en lo que sería con los años un auténtico maestro y ejemplo para todos los que pretendían hacer periodismo en el Congreso: la información política y parlamentaria.

En 1986 entró a formar parte de la redacción de ‘ABC’, en el viejo palacio de la calle de Serrano, donde se encargó del seguimiento del Gobierno y del PSOE. En 1989 pasó a ‘Diario 16′ y en 1990 se integró en la redacción fundacional de ‘El Sol’ como redactor jefe de Nacional, puesto que ejerció hasta el cierre del diario, en 1992. Fue la primera vez que tuvo que sacar su traje de luto para poner fin a un proyecto “que quiso luchar contra la tiranía de ‘El País’, que entonces repartía credenciales de quién era y quién no periodista”, según sus propias palabras.