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La carta de desesperación de un policía atrapado en el incendio de Galicia

La carta de desesperación de un policía que trabajó en el incendio de Galicia

Las lluvias han llevado la calma después de varios días en los que Galicia se convirtió en un infierno. Cuatro personas murieron por los incendios declarados en la comunidad y decenas de personas perdieron sus casas y temieron por su vida. Entre ellos, los 16 policías que fueron enviados el domingo al infierno de Chandebrito, en Nigrán, donde dos mujeres murieron atrapadas en su caravana.

Uno de esos 16 agentes ha relatado en una impactante carta, facilitada por el sindicato policial UFP y que recoge este miércoles ‘La Opinión A Coruña’, lo que él y el resto de sus compañeros vivieron al quedarse atrapados durante más de tres horas por el fuego y el humo. Tres horas en las que “aguantando como podemos” consiguieron salir.

El agente comienza la misiva explicando que se encontraba de vacaciones con sus hijas cuando les convocan del trabajo “porque los compañeros están sobrepasados”. En un primer momento y tras ponerse en marcha les envían a “una zona lejana a la ciudad y en demarcación de la Guardia Civil” donde “hacemos lo que podemos con los medios disponibles”.

Estando allí “de repente nos mandan a otro sitio donde la cosa es crítica”. Comienzan el desalojo de las casas, “sacando gente con los zetas, peleándonos con la gente que no quería dejar su domicilio” y que incluso se encerraban o se escondían dentro. “La cosa se pone muy, muy jodida”, continúa el policía, “y estamos a punto de ser rodeados por varios frentes de fuego con llamas de 20 metros de altura”.

Les avisan de que salgan de allí “cagando hostias” que la “cosa está muy fea”. Sin embargo, cuando llevan un kilómetro recorrido un golpe de fuego les envuelve y les obliga a retroceder. Vuelven al punto de partida. “Fuego por todos lados y humo que no nos deja ver a más de un metro delante nuestra”, relata.

Solicitan ayuda para que les saquen de allí, pero los bomberos no pueden. Se quedan atrapados más de 3 horas. 3 horas en las que “hubo compañeros que llamaron a su familia para despedirse o desenfundaron la reglamentaria por si se avecinaba el desastre morir sin sufrir”. Y añade: “(para que os hagáis una idea de los momentos que vivimos allí)”.

El agente, además, responde en su misiva a las críticas recibidas por parte de familiares de las dos mujeres fallecidas que, según él mismo relata, les han acusado de echarlas al fuego. “Nos deja un poco hechos polvo (…) Todos los que allí estuvimos tenemos la conciencia muy tranquila. Hicimos lo que pudimos, poniendo en riesgo nuestras vidas para salvar la de ellos”, asegura.

Un infierno que estuvo a punto de acabar con la vida de estos 16 agentes y que mató a cuatro personas. Un infierno que cada vez parece más claro fue provocado. Fuentes oficiales de la Guardia Civil de A Coruña han confirmado que los primeros indicios “apuntan a intencionalidad” en gran parte de los incendios, confirmando las sospechas que desde el principio de la oleada de fuegos mantenía la Xunta de Galicia.

Y esta línea de investigación la podrían reforzar otros indicios, como que los focos se prendieran en intervalos muy cortos de tiempo y en lugares muy propicios para su propagación y complicados para la entrada de los servicios de extinción, las autobombas, de tal manera que cuando éstas llegaran, las llamas ya se habían extendido.