La construcción se estanca en las 4.000 viviendas anuales en Castilla y León. El sector no avanza al ritmo de otros territorios, aunque continúa con su proceso de recuperación. Parece además que el adelanto electoral, eleva la incertidumbre del sector. Teniendo consecuencia muy negativas la perspectiva que se abre de un periodo sin gobierno.
Para la Confederación Castellana y Leonesa de la Construcción, el acceso a la vivienda constituye uno de los principales retos. La posibilidad de acceder a una vivienda asequible puede dinamizar el sector inmobiliario. Para ello, son necesarios los acuerdos entre los partidos políticos, que den un marco de estabilidad que permita a las empresas plantear nuevas inversiones.
Para 2019, es de esperar más carga de trabajo en la Comunidad, de acuerdo a la solicitud de visados de dirección de obra nueva presentados por los aparejadores o arquitectos técnicos en 2018.
El sector continúa con la recuperación, pero no se consigue volver a los volúmenes de actividad previos a la crisis económica. Aunque acumula ya cinco ejercicios consecutivos de crecimientos en el número de viviendas a construir, rozando las 4.000.
Los promotores estan orientándo el sector hacia la edificación para uso residencial. En conjunto, se tramitan más licencias para pisos nuevos, un 14,72 que para casas unifamiliares, que crecieron un 5,58 por ciento. Esta tendencia parece marcar una nueva etapa en la promoción de viviendas en Castilla y León.
Burgos, Segovia y León fueron las provincias que registraron un frenazo en la promoción de nuevas viviendas. En el lado opuesto se dispararon en Palencia y Valladolid.
También crecieron en Soria, en Salamanca, en Ávila, por y en Zamora.